CUMBRE DE LAS AMERICAS: TENSO FINAL DEL ENCUENTRO DE PRESIDENTES AMERICANOS EN MAR DEL PLATA
La Cumbre quedó fracturada por las diferencias sobre el ALCA
Ayer hubo una negociación durísima, pero no hubo acuerdo. Por eso, en el documento final debieron incluirse dos posturas opuestas: la de EE.UU., que empujaba el ALCA, y la del Mercosur, que lo rechazó.
Natasha Niebieskikwiat.
MAR DEL PLATA. ENVIADA ESPACIAL
natashan@clarin.com
Luego de una durísima negociación que llevó casi todo el día de ayer, el
desacuerdo entre los países que integran el Mercosur, y los Estados Unidos junto
a las naciones que respaldan el ALCA, generó una fractura en el final la IV
Cumbre de Presidentes de América que se llevó a cabo en Mar del Plata.
El documento final de la Cumbre estuvo a punto de caer
hasta poco antes de que los presidentes de los 34 países de América acordaran
una fórmula que incluyó las posiciones de apoyo y de rechazo al espacio de
"libre comercio" continental.
Fue
ayer, antes del anochecer, cuando los comerciantes marplatenses reconstruían los
destrozos tras los incidentes del día anterior, y cuando la mayoría de los
presidentes ya se había marchado del balneario. Evitaron así un estrepitoso
fracaso de la Cumbre.
El
presidente Ricardo Lagos fue quien anticipó a la prensa la Declaración Final,
cuando se especulaba que no la habría. En las últimas horas, los chilenos,
los colombianos y el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, se
convirtieron en los mediadores que "salvaron el asado".
Luego, tras varias conferencias de prensa anunciadas y después abortadas, el
anuncio ante los micrófonos lo hicieron el canciller argentino, Rafael Bielsa, y
el vicecanciller, Jorge Taiana, que como coordinador por la Argentina llevó
adelante las negociaciones en línea directa con el presidente Néstor Kirchner.
El
resultado podría calificarse como un empate técnico, con un Mercosur que
resurgió de pronto abroquelado y fortalecido. El bloque regional dejó en
evidencia la débil chance que tuvo el presidente George W. Bush para imponer
aquí su agenda, coyuntura que Washington sin dudas no dejará pasar por alto.
Habrá que ver en el futuro inmediato qué perjuicios podría acarrearle a la
Argentina su postura en rechazo del ALCA. El viernes, por ejemplo, en su
encuentro bilateral con Bush, Kirchner había pedido "respaldo" de EE.UU. en la
dura negociación que mantiene con el FMI.
De
hecho, el duro discurso de Kirchner del último viernes y la presencia de
dirigentes kirchneristas en la llamada "contracumbre", que presidió Hugo Chávez,
causaron "decepción" en la delegación de EE.UU.
El
documento final deja constancia de las dos posiciones enfrentadas. La que
exige relanzar el ALCA y un cronograma para ello, fogoneada por EE.UU. y
respaldada por 28 países aliados.
La
otra postura es la del Mercosur, a la que se sumó Venezuela, con una
postura más radicalizada que Hugo Chávez ayer atenuó durante las negociaciones.
La
postura del Mercosur busca postergar cualquier compromiso y fecha por
considerar que aún no están dadas las condiciones para que haya un acuerdo de
libre comercio hemisférico "equilibrado y equitativo", con acceso a los
mercados, sin subsidios y otras asimetrías.
Los
argentinos y sus socios buscaron en todo momento que la agenda no se les moviera
del lema de la Cumbre: "Crear trabajo para enfrentar la pobreza y fortalecer la
gobernabilidad democrática". Buscaron demostrar que el crecimiento no es
suficiente para crear lo que se llama "trabajo decente". Lo lograron, pero a
medias con propuestas consensuadas en las que se reconoce el rol activo del
Estado para ello.
Pero, desde el vamos, Estados Unidos insistió en la necesidad de incorporar a
la Declaración el relanzamiento del ALCA, paralizado desde una reunión en
Miami, en el 2003, donde los países del Mercosur empezaron a plantear en sus
reclamos.
Desde que llegaron el viernes, el mexicano Vicente Fox, descarnadamente, y el
premier canadiense Paul Martin, más sutilmente, fueron los encargados de meter
presión a favor del ALCA.
Con
muchos nervios y caras que ayer reflejaban el cansancio, el vicecanciller Taiana
delegó en su jefe de Gabinete, Agustín Colombo Sierra, la articulación de la
logística y la seguridad de la Cumbre con otros ministerios, mientras ajustaba
con Kirchner las cuestiones políticas.
En
lo formal, la Declaración Final de la Cumbre aborda las crisis en Haití,
Nicaragua, Bolivia y también las negociaciones de las Rondas de Doha, de la
Organización Mundial de Comercio.
Las
dos posturas enfrentadas sobre el ALCA fueron incluidas en el párrafo 19 de la
declaración. Todos los países coincidieron en "explorar ambas posiciones",
después de los resultados de la próxima reunión de la OMC, en Hong Kong, en
diciembre.
Tras ese encuentro, Colombia se ofreció a organizar una reunión de
responsables de las negociaciones por el ALCA. Los países del Mercosur se verán
obligados allí a definir su posición sobre el tema que fracturó la Cumbre de Mar
del Plata.