WASHINGTON.
CORRESPONSAL DE CLARIN
El "CIAgate"
que explotó esta semana en Washington, puso un signo de interrogación en el
futuro de la presidencia de George W. Bush y aumento aún más las dudas sobre
su credibilidad y la falta de transparencia de su gobierno. En estas
condiciones, ¿cuál será su papel en la Cumbre de Mar del Plata, donde, entre
otras cosas, se discutirán los problemas de gobernabilidad y seguridad jurídica?
¿Cuál puede ser el impacto sobre la reunión que mantendrá con Kirchner?
Bush asumió la presidencia de EE.UU. prometiendo terminar con la falta de ética
que, según él, había caracterizado la presidencia de su predecesor, Bill Clinton.
Sin embargo, el procesamiento de Lewis "Scooter" Libby, el jefe de despacho del
vicepresidente Dick Cheney, y uno de los mentores de la guerra de Irak,
ha puesto sobre el tapete los problemas éticos de su gobierno. Todo indica que
durante el juicio de Libby podría quedar expuesta la manera en que se
manipuló la información sobre la presencia de armas de destrucción masiva en
Irak para justificar su invasión, una sospecha que ha alimentado la ola de
antiamericanismo que se observa actualmente en la región.
"La aprobación de EE.UU. en América latina se ha debilitado en todos los sondeos
en los últimos años en parte por la guerra en Irak", reconoció a esta
corresponsal el ex número dos del Departamento de Estado para América latina,
Peter Deshazo.
En la Casa Blanca dicen que pese a la crisis política, la agenda de Bush se
desarrollará como si nada hubiera pasado. Pero, ¿será así? Si uno de los
objetivos de su asistencia a la Cumbre era revertir el antiamericanismo y su
imagen de falta interés en la región, eso ahora será difícil de lograr.
Bush es el único que llega con problemas internos a Mar del Plata. También
enfrenta desafíos políticos el brasileño Lula Da Silva. En cambio, la coyuntura
hace que Kirchner tenga un margen de maniobra mayor, del que tal vez no hubiera
gozado sin un triunfo electoral. Esto no sólo le servirá en las reuniones
multilaterales sino también en el encuentro con Bush.
Claramente, ni el presidente George Bush ni el presidente de Brasil estarán en
condiciones de desempeñar un papel realmente muy protagónico. A juzgar por las
declaraciones de Thomas Shannon a este diario, EE.UU. tampoco quiere ejercer un
rol hegemónico.
"Es feo decirlo pero un Bush debilitado no sólo le viene bien a la Argentina
sino que a toda la región", dijo a Clarín un diplomático argentino. Otro
diplomático, pero latinoamericano, aseguró que a Bush también le viene muy bien
la cumbre para escaparse de Washington y para mostrarse que no está aislado en
su propia región en una foto que sin duda dará la vuelta al mundo.